Tras un año, un mes y 15 días, se logró un histórico entendimiento para que Canadá se sume al acuerdo de México con Estados Unidos como parte de las negociaciones del TLCAN, que ahora se llamará Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá, USMCA, por sus siglas en inglés.

Esto permitirá un comercio con reglas claras que preserve un Producto Interno Bruto (PIB) en la región de más de 90 mil millones de dólares, y vislumbre a la zona como una potencia comercial y manufacturera.

Al cumplirse con los plazos establecidos por los negociadores, permitirá al presidente de México, Enrique Peña Nieto, firmar el acuerdo el próximo 29 de noviembre antes de que deje su cargo, en tanto los textos de la negociación ya han sido entregados a sus respectivos Congresos para que el Acuerdo entre en vigor el primero de enero de 2020.

Aunque funcionarios de la administración de Donald Trump ya anticipan una feroz batalla política para obtener la aprobación del Congreso, especialmente si los demócratas recuperan el control de la Cámara de Representantes en noviembre.

En tanto en México el Senado ya recibió el texto actualizado, y se espera que no haya contratiempos en su aprobación ante las declaraciones del Presidente electo Andrés Manuel López Obrador de no reabrir las negociaciones.

Pero, ¿cuál fue la clave para destrabar la negociación trilateral? Lo que pasó fue que Canadá aceptó abrir sus mercados de lácteos a los granjeros estadounidenses, sin embargo, preservó intacto el mecanismo de solución de controversias comerciales conocido como capítulo 19 para proteger sus industrias de los aranceles antidumping de Estados Unidos.

Por su parte México, hace un mes, obtuvo un pacto bilateral con Estados Unidos en la que se acordó que el 40% del contenido de los autos sea hecho por trabajadores que ganen al menos 16 dólares por hora, por lo que a un 30% de las empresas en México les tomará un esfuerzo adicional, lo que podría ocasionar que empresas de este sector que tenían interés de instalarse en México cambien de opinión para quedarse en Estados Unidos.

En este sentido hay que señalar que se estará dando una garantía de tiempo para las inversiones automotrices ya instaladas en el país para que puedan enfrentar los salarios de 16 dólares por hora, e incluso podrían pagar un arancel en caso de que no puedan con dichos salarios.

Además, sobre la estacionalidad en productos agrícolas propuesto por Trump, donde México sólo podría vender ciertos productos agrícolas en determinadas épocas del año, finalmente quedó eliminada.

Hay que destacar que el tratado también abordó el comercio electrónico con nuevas protecciones de propiedad intelectual, incluidas patentes de una década para medicamentos biológicos, e incluye protecciones más fuertes para los derechos laborales, y el medio ambiente que los que se tenían en el acuerdo original de 1994.

Recientemente el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por su sigla en inglés), publicó una investigación en la que estima que, de no haber alcanzado un acuerdo, significaría una pérdida del Producto Interno Bruto (PIB) de 37 mil millones de dólares para Canadá, 22 mil millones de dólares para México y 40 mil millones de dólares para Estados Unidos.

Ante este escenario es positivo que se haya alcanzado un acuerdo, para que la región sea más competitiva en los próximos años, donde el gobierno federal entrante deberá aprovechar al máximo esta nueva era comercial.

Sin duda el nuevo acuerdo ahora llamado USMCA por sus siglas en inglés preserva una unidad económica regional que permitirá a los empresarios competir con reglas claras contra sus rivales globales en beneficio de la generación de empleos.

Fuente: méxicoxport, 2 octubre, 2018